¡A mí hijo no le funcionan las clases virtuales!

Desde que empecé a ofrecer mi servicio como profesora he escuchado una infinidad de preocupaciones de los padres al inscribir a sus hijos a clases de inglés, cosas como: “Es que mi hijo está muy pequeño” “es que ¿y si no aprende?” “es que a él no le gusta” “es que está muy caro”, etc. Pero hay una de ellas que hasta el momento sigue sorprendiéndome bastante: “es que a mi hijo no se le facilitan las clases de inglés virtuales”.

Sé que para muchos padres puede resultar simplemente natural pensar que sus hijos no tendrán una buena experiencia en clases de inglés virtuales (todos recordamos lo difícil que fue la escuela en la pandemia), o que no aprenderán nada en ellas (también soy madre y sé cuan distraídos los niños pueden parecer), pero como profesora no hay nada que me resulte tan contraintuitivo.

Por un lado, los niños tienen una curiosidad natural por la tecnología, si no me creen denle a un niño de dos años un iPhone, ¡les aseguro que encontrará funciones que ni ustedes saben que tenía! Lo mismo sucede con las clases virtuales.

Trabajar en un ambiente virtual nos da a los profesores la facilidad de tener a la mano una infinidad de recursos didácticos muy interactivos y divertidos como juegos, dinámicas, imágenes, videos, audios y canciones (por mencionar algunas) a los que sería muy difícil y costoso acceder en un salón de clases tradicional.

Por ejemplo, si en un salón de clases tradicional yo quisiera dar una clase sobre, vamos a decir, el alfabeto, tendría que llevar un cartel con las letras, repasarlas una por una, después poner en la grabadora o bocina la canción del alfabeto, dividir a los alumnos en equipo para organizar un spelling bee y llevar tarjetas recortadas que muestren las palabras que se dictarán.

La misma dinámica puede reproducirse fácilmente en un ambiente virtual: Podríamos iniciar con un video que muestre la canción del alfabeto y ayude a los niños a relacionar la letra con el sonido (y además todos podrían verlas claramente porque ya no importaría el lugar que ocupen en la fila del salón), después jugar con un deletreador en línea que muestre imágenes mientras ellos deben deletrear el nombre de cada una por turnos hasta completar la palabra, finalmente podríamos terminar con un juego virtual de ahorcado en el que todos participen en equipos.

Creo que el mito de que los niños no ponen atención en las clases virtuales viene de la creencia de que los pequeños tienen una capacidad de atención corta, lo que esta suposición deja fuera es que cuando los niños encuentran algo que les divierte e interesa ¡será casi imposible separarlos de aquello que les gusta hacer!

Con la infinidad de recursos y opciones de gamificación que nos ofrece la virtualidad, las clases en línea se han vuelto más divertidas e interactivas que nunca. Además, las nuestras están diseñadas específicamente para ser divertidas, propiciando así que el niño no sienta la clase de inglés como una tarea, sino como un juego.

Hemos diseñado recursos propios, pensados específicamente para los niños de las edades que estudian con nosotros. Son recursos personalizados y únicos que les ayudarán a desarrollar las habilidades de comunicación necesarias para poder integrar el inglés a su vida diaria.

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